Toda historia de Washington en el National Mall empieza con un castillo. El Edificio de la Institución Smithsonian – el Castillo de arenisca roja, terminado en 1855 – fue la primera sede del Smithsonian y sigue siendo su símbolo más querido: una silueta de cuento, con torretas y torres, entre el Monumento a Washington y el Capitolio.
Hoy el Castillo funciona como centro de visitantes y puerta de entrada del Smithsonian. Dentro, su Gran Salón orienta a quienes llegan por primera vez con una muestra de lo que espera en los museos: piezas emblemáticas, mapas y personal amable que ayuda a las familias a planear su día entre los 17 museos y galerías gratuitos que el Smithsonian mantiene en la ciudad. El edificio en sí es un tesoro: diseñado por el arquitecto James Renwick Jr. en estilo neorrománico normando, construido con arenisca roja de Seneca que brilla al amanecer y al atardecer.
Fuera, el Jardín Enid A. Haupt se extiende detrás del Castillo en estilo formal de parterre, una pausa verde y tranquila entre visitas, con el pabellón de la Galería Sackler y el Museo Nacional de Arte Africano a su lado. El Castillo guarda además un rincón de historia: la cripta de James Smithson, el científico inglés cuya donación fundó el Smithsonian, descansa justo tras la entrada norte. Para los visitantes, es el lugar más alegre para empezar: un castillo rojo, y toda una ciudad de museos gratuitos más allá.
Foto: Wikimedia Commons
