Ocho curvas cerradas, flores por todas partes y una vista digna de postal — bienvenidos a la ‘calle más torcida del mundo’.
El famoso zigzag de una cuadra de la calle Lombard en Russian Hill se diseñó en 1922 para domar una pendiente del 27%, y se convirtió casi por accidente en uno de los lugares más queridos de San Francisco. Hoy la calzada de ladrillo rojo serpentea entre jardines de hortensias, y desde arriba se aprecia una vista espectacular hacia la bahía, con Telegraph Hill y la Torre Coit a lo lejos.
Es ideal para amantes de la fotografía, caminantes y familias que buscan una parada rápida y divertida. Consejo: bájala caminando en lugar de manejarla — es gratis, puedes tomarte tu tiempo con las fotos y evitas el tráfico. Visítala entre semana por la mañana para encontrar menos gente, y no te pierdas la vista desde la cima antes de empezar a bajar.
Foto: Wikimedia Commons / Infrogmation


