Construido para la Feria Mundial de 1964 en Flushing Meadows Corona Park, el New York Hall of Science es el único centro interactivo de ciencias de la ciudad de Nueva York y un paraíso para niños curiosos. Más de 450 módulos interactivos permiten a las familias lanzar pelotas en experimentos de física, meterse dentro de burbujas, explorar la búsqueda de vida más allá de la Tierra y crear en el Design Lab, donde los niños construyen y prueban sus propias invenciones.
Afuera, dos cohetes reales de los inicios de la era espacial dominan Rocket Park, y el Science Playground —uno de los más grandes del país— convierte palancas, agua y sonido en experimentos al aire libre. Los preescolares tienen su propio espacio de descubrimiento en el interior. Es el tipo de museo donde el «no tocar» se convierte en «toca todo, por favor», y el día entero pasa volando.


