Pocos edificios cuentan la historia de una ciudad como Union Station Kansas City. Inaugurada en 1914, cuando Kansas City era uno de los grandes nudos ferroviarios de Estados Unidos, su imponente Grand Hall — con techos de 95 pies, arañas de cristal y un famoso reloj de seis pies — todavía deja boquiabiertos a quienes la visitan por primera vez.
Salvada de la demolición y renacida en 1999, hoy la estación vibra de vida: el museo interactivo Science City, el planetario Arvin Gottlieb, exposiciones itinerantes como el estreno norteamericano de «El Muro de Berlín. Un mundo dividido», un cine de pantalla gigante, maquetas de trenes y restaurantes, todo dentro de una estación de Amtrak en funcionamiento.
La estación también sabe celebrar: su exhibición Holiday Reflections convierte el Grand Hall en un paraíso invernal cada temporada, y las celebraciones de los Chiefs y los Royals han hecho de su escalinata el punto de encuentro favorito de la ciudad.
Lo mejor: entrar al Grand Hall es gratis. Ven por un museo, quédate por la arquitectura y nos vemos bajo el reloj, como han dicho generaciones de habitantes de Kansas City.

