¡Buenas noticias para las ranas! Científicos del Zoológico Nacional y el Instituto de Biología de la Conservación del Smithsonian descubrieron una nueva vía esperanzadora para devolver a la naturaleza a algunos de los anfibios más amenazados del mundo.
En una investigación publicada en el Journal for Nature Conservation, el equipo identificó refugios climáticos en Panamá: lugares especiales donde un hongo mortal que mata ranas simplemente no puede prosperar. Aunque el hongo quitridio ha devastado poblaciones silvestres de ranas en Centroamérica y Sudamérica durante décadas, el estudio muestra que la enfermedad se comporta como la gripe en los humanos: aumenta en ciertas condiciones y disminuye en otras.
Con ese hallazgo, los investigadores crearon mapas de las zonas donde el hongo es menos peligroso, lo que les da a los conservacionistas una lista de los lugares más seguros para liberar sapos arlequín criados en cautiverio. Estas coloridas ranas de arroyo han sido llevadas al borde de la extinción, y los equipos de campo ya están usando los nuevos mapas para buscar sitios reales de liberación.
Hay aún más esperanza: el sapo arlequín variable podría haber desarrollado resistencia natural a la enfermedad, y los modelos también señalan lugares ocultos donde aún podrían sobrevivir poblaciones silvestres.
Para el equipo del Zoológico Nacional, cuyos científicos de la conservación trabajan en todo el mundo para salvar la vida silvestre, estos mapas convierten años de investigación minuciosa en acciones reales para las ranas de Panamá.
Foto: Brian Gratwicke, Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute.


