Llegaron como llega tanta vida silvestre traficada: apretujados en fundas de almohada, anudadas y selladas, a oscuras durante casi un día. Pero para 60 lagartos Abronia, cuatro víboras venenosas, un cocodrilo bebé y una serpiente índigo, la pesadilla terminó en el momento en que llegaron al Zoológico de San Diego.
Después de que oficiales en el puerto de entrada de San Ysidro descubrieran a los animales durante una investigación de años contra el tráfico de reptiles, los equipos veterinarios y de cuidado del Zoológico se pusieron manos a la obra: desataron las fundas y evaluaron a cada reptil por deshidratación, lesiones y estrés. Las serpientes deshidratadas fueron sumergidas en agua poco profunda mientras los expertos trabajaban sin descanso para ajustar la temperatura y la humedad perfectas.
Entonces llegó una hermosa sorpresa: mientras los equipos aún desataban fundas, varias de las lagartas comenzaron a dar a luz allí mismo. A diferencia de la mayoría de los lagartos, las Abronia dan a luz crías vivas, y cuando todo terminó, el Zoológico tenía ocho lagartos recién nacidos que cuidar, con más nacimientos en camino.
Cada animal rescatado fue examinado y recibió un plan de tratamiento diseñado para que pudiera prosperar. Una segunda oportunidad de vida, hecha en San Diego.
Foto: San Diego Zoo Wildlife Alliance


