Minnehaha Park es el día familiar que se planifica solo. Empieza en el mirador de las cataratas para el «¡guau!», baja las escaleras para caminar detrás de la cortina de agua (prepárate para la bruma y la alegría), y luego sigue el sendero del arroyo que serpentea por la cañada — los niños guían, los adultos fingen conocer los nombres de las plantas.
El parque suma opciones: los juegos y la piscina infantil del área de picnic Wabun, disc golf para los mayores, alquiler de bicis para rodar por el Grand Rounds hasta el río, y la legendaria fila del Sea Salt Eatery por sus po’boys y helados (vale la pena; manda a un adulto por delante). El parque para perros sin correa de Minnehaha, uno de los más grandes de la ciudad, espera junto al Misisipi para la familia de cuatro patas.
Termina en el verde puente Longfellow sobre el arroyo cuando la luz se vuelve dorada. Una cascada, una piscina infantil y un sándwich muy bueno: las matemáticas familiares no pueden ser más simples.

